

El IMRT esencialmente ha sustituido a la radiotérapia tradicional para el tratamiento de CNP. El IMRT permite mayor conformidad en la dosis, lo cual es vital para el tratamiento de la nasofaringe ya que está situada en una zona cercana a estructuras críticas. Estas incluyen el tronco cerebral, la médula espinal y el cerebro. El procedimiento con IMRT tampoco afecta a la glándula parótida que se encarga de la producción de saliva, y ofrece a los pacientes una mejor calidad de vida evitando la sequedad crónica de boca, que suele ser un efecto secundario bastante común de la radioterapia.
Escrito por Tahir Ijaz, M.D. – Radioncólogo