
Para los cánceres operables de fases iniciales (I, II) en pacientes sanos, la extirpación quirúrgica es normalmente el tratamiento más adecuado, registrando tasas de curación de hasta 70% o más ( 1, 2). Si un paciente tiene cáncer de fase temprana, pero su capacidad para aguantar una operacón quirúrgica es limitada a causa de problemas médicos coexistentes (una condición calificada como "médicamente inoperable"), puede utilizar la radioterapia en lugar de la cirugía. Se ha logrado una eliminación total de la enferemedad por un extenso periodo de tiempo gracias a la radioterapia, aunque la las tasas tienden a ser más bajas en comparación con los resultados quirúrgicos (3, 4, 5).
Pese a los considerables avances tecnológicos que se han producido con relación a la radioterapia en la última década, tales como la radioterapia conformcional tridimensional (3DCRT) y la radioterapia de Intensidad Modulada (IMRT), hay una serie de razones por las cuales incluso los sistemas más sofisticados de radioterapia aún no pueden producir un resultado óptimo al tratar un carcinoma broncogénico. Las siguientes son algunas de las razones:
Escrito por Donald B. Fuller, M.D. – Radioncólogo