
El tratamiento principal para el carcinoma hepatocelular es la resección, ya sea segmentaria, o por medio de una hepatectomía y trasplante de hígado la cual suele ser más común. La resección tiene un potencial curativo, especialmente para aquellos pacientes con enfermedad localizada que no tienen que esperar demasiado tiempo para una donación de hígado (1, 2, 3). Desafortunadamente, sólo una minoría de pacientes con HCC son candidatos a la hepatectomía y trasplante de hígado. Para empeorar las cosas, aún aquellos que son candidatos pueden progresar a la inoperabilidad mientras esperan que un hígado donado se haga disponible, ya que el tiempo de espera puede exceder un año (2).
Para hacer frente a las posibilidades de progresión tumoral y de mortalidad causadas por el retraso en el trasplante de hígado en pacientes que en otras cirunstancias estarían listos para un operación, se han aplicado "terapias puente" de ablación por radiofrecuencia o quimioembolización. Aunque estas terapias no suelen considerarse curativas, se han aplicado como un medio para retrasar la progresión tumoral hasta que la hepatectomía y el trasplante se pueda producir (11). Una serie informó que el uso de "terapias agresivas puente" y un tiempo limitado para el trasplante son los dos factores predictivos de una mayor probabilidad de supervivencia en pacientes con HCC ( 12).
En casos donde la resección definitiva no es posible, pacientes de HCC han recibido un beneficio paliativo y una modesta extensión de vida con terapias ablativas no quirúrgicas y tratamientos de radioterapia local (10, 13, 15, 16, 17). Altas dosis de radioterapia han creado respuestas prolongadas y han logrado la supervivencia a largo plazo en algunos pacientes con HCC (15, 16, 17),aunque la recaída en el area de tratamiento sigue siendo común debido a la limitada frecuencia de dosis de radiación que se puede aplicar de manera segura con el fin de dejar espacios para seguir mejorando.
Carcinoma Hepatocelular
Escrito por Donald B. Fuller, M.D. – Radioncólogo